Mensaje en una botella !

“Solo un Alma limpia es capaz de hacerle llorar”

La noche, recluida en su camerino junto a su cómplice la Luna, se desmaquillaba y despojada de su traje de gala. A escasos pasos, justo en el núcleo del Universo, su amante el Astro Rey cedía al Alba la calidez de sus primeros destellos…

Sobre las tablas del magnánimo teatro, su fiel director de escena el tiempo, marcaba su tic-tac minutos antes de abrir el telón… El agetreo entre banbalinas era atronador;

– Cariño… es la hora… has de maquillarte rápido o llegaremos tarde. –susurró a su esposa

– Mamá!… Javi no quiere salir del baño y debo ducharme.. –gritó la jóven María.

– Buenos días Papá. ¿Cómo te encuentras hoy…? ¿Crees que podrás acudir…? –preguntó Susan a su anciano Padre.

– Dios Santo… tres orgasmos… tres. –musitó Andrea a su marido con un especial brillo en sus ojos.

– Venga rápido… poneos cada uno en su lugar sin discutir… Arrancamos y que comience la aventura. –bromeaba Carla con los chicos.

– Llegó el momento. Subid primero a los niños y bebés. Luego las mujeres. Por último los hombres. –ordenó quien parecía ser el guía

Por fin el director de escena ordenó la apertura del reluciente telón. Por fin… despuntaba una función más de la obra que siglos atrás titularon Vida…!!


Mensaje en una botella. “Desenlace”

El Desenlace….

INTRODUCCIÓN

Sabedor de que cada paso que daba sobre la fresca arena de la playa marchitarían tras sí; instantes de un futuro ya caduco y abatido… Aunque, tal vez, no perpetuamente

LA ORILLA Y SU ALMA

Aún no se descalzó la aurora cuando un caballero de pelo cano, con paso tardo y cabeza gacha, dejaba diluir sus reflexiones por la blanquecina orilla. Ésta, con su incansable vaivén, acunaba las heridas de su longevo cuerpo y Alma.

– ¿De qué ha servido personificar este absurda representación durante ochenta y dos años?, ¿De qué y para qué?… si tú marchaste… Te añoro tanto… tanto… –musitó su derruido pensamiento.

Perdido en su Mundo, el anciano deambuló incansablemente por la extensa playa. Inesperadamente, la espumosa orilla que venía de vueltas de todo, ocultó con cierto anhelo una extraña botella que, sutilmente, golpeó el pie derecho de Hamed…

En su interior, perfectamente enrollado, un extraño “pergamino” con una cinta roja que pretendía sujetar su apertura. Pero lo que dejó prendado al curtido hombre de Mar, fue un pequeño y labrado barquito que la botella mantuvo intacto en su entraña durante no se sabe cuánto tiempo. Hamed, con cierta cautela, se inclinó y la apresó con sumo cuidado…

El moho que recubría partes de la botella, evidenciaba su extensa singladura. Tras limpiar la botella frotándola con arena, como si de un tesoro se tratara, la resguardó bajo su abrigo náutico…

– Has de de leer su contenido en casa… –pareciera que las musas le invocaran al oído.

La tarde se desplomó con asombrosa premura. Hamed, tras permanecer horas que el tiempo no calculó observando la botella, tembloroso, decidió abrirla.


MENSAJE EN UNA BOTELLA

Esta misiva, cifrada desde la inmensidad, la esparzo al viento henchido de felicidad. Aunque, si he de ser sincero, lo que a continuación os diré, jamás os lo hubiese relatado, de no ser… porque aún no logré de dejaros de querer…

Soy consciente que millones de personas de este Mundo, tal vez, si quiera alcancen a comprenderlo, pero es todo tan sencillo, que sólo deja de serlo en cuánto recae sobre vuestras manos.

Me brindasteis mi sueño de infancia; ser Capitán de un garboso Galeón, arribar de puerto en puerto, para así poder lograr que mi abuelo Hamed; hombre de mar, sintiera orgullo de mí…

Me ofrecisteis plena Libertad, la misma Libertad que durante siglos de esclavitud añoraron mis hermanos.

Aún así, no os puedo odiar… Sólo sé Querer… Sólo sé Amar…

Apenas tuve tiempo de estudiar, de jugar, de reír, de llorar… y he tenido que pedir a un pobre mortal que narrase esta misiva, cifrada desde la inmensidad, para esparcirla al viento, yo henchido de felicidad… pero sin embargo, el pobre mortal al que pedí que os transmitiera lo que mi Alma siente… ha de zanjar esta cruda historia… pues no le quedan palabras que descifrar… ni lágrimas que derramar…………..:

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“La Librería”

“La Palabra rociada con perfume a papel es la sublime Narración”

Como asiduo lector que soy, suelo acudir con frecuencia a mi librería habitual. La librería goza de una extensa superficie por donde discurre un entramado de angostos pasadizos que, junto con su exquisita decoración, crea un particular ambiente que logra hacer de la visita un grato momento de relax…

Hace días atrás acudí a la aludida librería sin haberme hecho una idea fija de lo que pretendía comprar, como suelo hacer en otras ocasiones. Recuerdo que era festivo, por lo que no llamó mi atención hallarla con bastante público. Aunque soy de los que prefiere menos trajín, no me lo pensé dos veces y entré…

No siendo muy consciente del tiempo, fueron pasando las horas rebuscando entre novedades, temáticas, autores reconocidos, noveles, etc. Francamente, llegó un momento que me encontraba algo exhausto. Decidí dejar de buscar y aplazarlo para otro día… Cuando me encaminé hacia la salida, tras franquear varios atajos, no sé el por qué; algo extraño me indujo a ello, miré hacía un estante. Sobre el mismo, apilados, reposaban libros que, apoyándose los unos en los otros, lucían una nueva y galante encuadernación. Detenido frente aquel enorme escaparate de tímidas letras ocultas entre miles de páginas, comencé a mirar de un lugar a otro escudriñando lo que parecía ser un muro reluciente de ladrillos perfectamente alineados…

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“Un Sueño Real”

 Historia que en su día dediqué a una persona uy especial

Como cada mañana, levanté el vuelo muy temprano, tomé un cortado muy caliente y me senté delante del ordenador. Mientras observaba el monitor, con los ojos aún cansados, entré en un profundo sueño.

Ante mí, un extenso valle. Su orilla se bañaba en un pequeño lago de aguas cristalinas. A mi alrededor, multitud de árboles frutales de los que brotaban frutos diferentes y desconocidos. A lo lejos, varias cadenas montañosas. Sus cimas se alzaban perdiéndose entre el azul de cielo.

Lo que más llamó mi atención de aquel lugar, fue la paz y el silencio reinante. Un silencio que, en ocasiones, era roto por el leve canto de los pájaros.

De repente, un hermoso pichón de búho voló hasta colocarse frente a mí. El aleteo de sus alas era suave, lento, acompasado. Mientras le miraba fijamente a los ojos, algo me indicó que debía seguirle. El pichón se giró y colocándose por delante de mí a un palmo del suelo, se deslizó por el aire suavemente. Yo le seguí.

Bordeando la orilla del lago, me condujo en dirección a una pequeña arboleda. Junto a ella, una espesa vegetación de gran altura me impedía ver el lugar a donde me conducía. Tras caminar varios minutos, el pichón se introdujo entre la vegetación, perdiéndose en ella. Yo le seguí.

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